I Feria Medieval en el IES Cañada de la Encina
Este año el IES Cañada de la Encina ha querido celebrar el Día del Libro de una manera muy especial. Llevamos años trabajando con proyectos y este año queríamos hacer algo interdisciplinar, intergeneracional, convivencial, educativo y creativo. Y así ha sido esta I Feria Medieval, que ha cobrado vida gracias a la coordinación de Elena Monasor Denia y al trabajo incansable de muchos profesores y profesoras, sin cuya implicación nada de esto habría sido posible.
Si tuviste la oportunidad de verla, pudiste comprobar cómo el vestíbulo de nuestro centro se convirtió por un día en un auténtico espacio medieval, como si de un viaje en el tiempo se tratase: ventanales con vidrieras, puerta de acceso al reino, scriptorium, botica, puestos, talleres, taberna, pregones, cantigas y teatros.
El alumnado pudo disfrutar de auténticos talleres medievales que han servido de traspaso de tradiciones: romances, pergaminos, bestiario, alquimia, marcapáginas, bolillos, costura, mosaicos, conciertos y… ¡hasta tiro con arco!
También tuvimos mercadillo de libros y marcapáginas a beneficio de la asociación local Sonrisa Animal.
Desde estas líneas, queremos agradecer infinitamente la colaboración de todos los que han ayudado a que esto se haya podido llevar a cabo: a la AMPA El Torreón, que hizo la mejor taberna que se pueda imaginar —rolletes, bizcochos, fritillas, mantecados, bebidas…— y se ilusionó con nosotros desde el principio; a Paco Risueño, quien fuera maestro y alcalde de Iniesta, que recitó romances junto a su nieta Leyre; a Conso, que hizo un taller de bolillos y hasta confeccionó un pequeño bastidor para que los alumnos y alumnas pudieran practicar; a Paula Hernández, exalumna del centro, que montó una pequeña mercería y adentró al alumnado en el mundo de la creación; al Club de Tiro con Arco de Tarazona de la Mancha, gracias por traernos esta actividad tan llamativa y divertida; a Javier Cuéllar y Antonio Jiménez, que llevaron instrumentos medievales y ofrecieron un auténtico concierto medieval que fue un verdadero lujo.
Todo esto nos hizo sentir y vivir nuestro centro como una casa cercana, abierta, en la que hay espacio para compartir.
En la Edad Media, la palabra oral se unió a la escrita, y aquí seguimos hoy, bastantes siglos después, celebrando y compartiendo en torno a este maravilloso objeto: el libro.
Terminamos con unas bonitas palabras de Irene Vallejo en su Manifiesto por la lectura: “no puede desaparecer lo que nos salva”.
Vamos a remar juntos hacia este objetivo común y a conseguir que la lectura no sea una obligación, sino un placer.
¡Hasta el año que viene!

